Preparando viaje a Italia I: cuando inicia la idea

Solemos hace un viaje al extranjero al año y nuestra decisión de ir a Italia este 2011 fue tomada en plena democracia hace varios meses. Yo quería ir a Portugal, pero mi marido y mi hija votaron por el país de la bota, así que había que apechugar y para ser sinceros tampoco me disgustó mucho la idea, ya que es un país que me encanta.

En 1994 estuve en Italia una larga temporada y fue una de las épocas de estudiante que más disfrute y de dónde guardo gratos recuerdos, luego de unos años regresé por algunos días solamente y ahora iré por primera vez en familia.

Organizar las vacaciones familiares no es tan fácil como se lee, pues además de hacer el ahorro necesario hay que encontrar las fechas en que todos se puedan tomar bastantes días libres, de menos dos semanas son necesarias para un viaje de este tipo.

También hay que platicar en familia y encontrar las mejores opciones en cuanto a diversos puntos, como ciudades que se visitarán, el tipo de transporte a usar allá y lo más importante:

Desde donde es mejor tomar el vuelo. Luego de investigar un poco, entendí que para ir a Roma lo mejor en nuestro caso, es salir desde la Ciudad de México pues se encarecen demasiado si se quiere salir desde Guanajuato (lugar donde vivo), además de que se hacen por lo menos tres escalas en todos los casos.

El tipo de hospedaje. Optamos por apartamentos en Roma y Florencia para economizar y aunque no pienso cocinar mucho, por lo menos un café, un té o algo sencillo si podremos preparar ya que estaremos allá 16 noches y el solo hecho de pensar en hacer 3 comidas en restaurante durante tantos días me pone hasta de malas. Hay veces que prefieres un sándwich mal hecho en la comodidad de un depa que arreglarte y salir a buscar un restaurante.

Así las cosas, dijimos que sería en las vacaciones de Semana Santa y Pascua cuando iríamos y hasta febrero ese era el plan, pero mientras yo checaba los vuelos todos los días y éstos iban a la baja, al llegar a USD 1,200 por persona, se hizo el anuncio de la Beatificación de Juan Pablo II y al día siguiente ya todos los vuelos estaban a por lo menos USD 1,450, y en definitiva Juan Pablo no me hizo el milagrito de que bajaran las tarifas. El panorama no era alentador, pues seguramente el hospedaje sería caro y complicado de conseguir, por lo que optamos por cambiar la fecha y viajar hasta el verano.