lunes, 14 de octubre de 2013

Flexi, creando la comodidad

Flexi, fabrica de calzado, Guanajuato, León

Por años he preferido los zapatos de Flexi y esto lo he hecho saber siempre que me preguntan qué calzado recomiendo que sea cómodo, durable y bonito, apto para viajeros.

Hace unos días me invitaron a conocer cómo se hacen estos zapatos y como la ciudad de León, que es donde está la fábrica queda muy cerca de donde vivo, pues acepté gustosa.


Sinceramente yo pensaba que eso de hacer los zapatos era cosa de 4 ó 5 pasos; marcar la piel, cortar, coser y pegar la suela, pero es un proceso en el que se ven involucradas un montón de maquinas, tecnología y personal calificado. Les cuento más o menos cómo fue mi visita a Flexi en la ciudad de León, Guanajuato.

Llegué temprano y lo primero fue pasar al lugar donde todo inicia, diseño. Ahí tienen conocimiento de las tendencias de la moda y basándose en eso se deciden los nuevos modelos. Con decirles que ahora mismo (octubre 2013) están trabajando en la colección para otoño-invierno de 2014. Desde ese punto, se nota la alta tecnología que se usa en todas las áreas, con programas y equipos de vanguardia (ay, me vi muy no sé como con ese término jajaja, pero así es como suele decirse).

En Flexi también se pone especial atención en el diseño de las suelas y es por eso que su calzado es tan flexible, ligero y transpirable. Es increíble cómo cada rayita en esa parte del zapato está pensada y tiene su razón de ser. Por ejemplo, yo no sabía que la suela del calzado que llevaba ese día, y que es la que prefiero, es extralight, antibacterial, amortiguante y además de todo, biodegradable, qué tal!

Cada proceso, por sencillo que parezca pasa por un control de calidad, de tal forma que al final cada zapato ha pasado por 11 filtros y es por ello que Flexi tiene sólo el .07% de devoluciones por problemas de calidad.

Por cierto, que en esta fábrica por fin conocí una impresora 3D, que va echado polvito hasta crear una pieza, que en este caso era por supuesto un zapato. Yo pensé que ese sólo existía en The Big Bang Theory.

En fin, luego de conocer todo sobre papel y en pantalla, fuimos a ver las pruebas que se le hacen a las pieles; las que se compran a productores que ya las entregan curtidas, pero antes de aceptarlas son sometidas a duras pruebas. Con decirles que ponen trocitos de piel a soportar 20 mil dobleces con fuerza, mientras que la piel del calzado de trabajo debe tolerar 30 mil dobleces. Si superan esto, entonces son dignas de ser usadas para el calzado de la marca. Pero también se hacen pruebas a suelas y otros materiales.

Luego, conocí el secreto mejor guardado del calzado cómodo: la horma. Y vaya que en esa pieza se basa todo, pues si está mal fabricada dará como resultado un montón de zapatos defectuosos.

Seguimos y llegamos hasta donde están las pieles, se marcan las piezas, se cortan y luego son cosidas. Hasta ese punto, los zapatos tienen una forma muy extendida y es hasta que entran en unas máquinas que en base a calor y frío, se les da forma finalmente.

Luego de esto, resta poner la suela que va inyectada y no cosida ni pegada. Esto se hace con un equipo importado desde Alemania y me cuentan que fue el primero en su tipo en llegar a México.

Ahora sólo resta poner guapo a cada zapato y para ello hay un ejército de chicas, quienes dan brillo, ponen agujetas y realizan demás labores de detalle.

¿Qué sigue? El embalaje y después se van para ser entregados en un montón de tiendas por todo el mundo, porque ahora Flexi llega a 11 países y fabrica 73 mil pares de zapatos al día. Empresa orgullosamente mexicana que hace las cosas muy, pero muy bien.