Todo comenzó con unas botas…

decreto de viaje
Ahí comenzó mi viaje.


Hace tiempo publiqué: "Qué ven en esta foto? Para ustedes son unas simples botas para andar en la nieve; para mi, es el decreto de un viaje, un destino y una experiencia en mi mente, un sueño por cumplir, pisar un lugar anhelado... Lo cumpliré!"


Viaje para ver la aurora boreal


Años deseándola, meses pensándola y finalmente, hace unos meses lo decreté; había llegado el momento de estar segura de que iría a ver la tan anhelada aurora boreal.

Como se los he dicho antes, no soy de las que dicen “tengo ganas de ir a…”, yo digo: “Iré a…, veré…, haré y visitaré…”. Lo primero fue tener algo realmente significativo para mi decreto y fue así como encargué a una amiga que visitó Estados Unidos, unas botas para la nieve.

La botas llegaron y así comenzó esta historia; las recibí y clarito me imaginé caminando en la nieve de Yukon con ellas. Por supuesto que eso no fue todo, porque hay que dedicarse e ir en la dirección correcta para lograr lo propuesto.

Comencé a buscar patrocinadores, a hacer mis propias cuentas y checar mis ahorros; un día de agosto Canadá me dijo: “Yo te invito a ver auroras boreales” y yo respondí: “De verdad??!! Es mi sueño!!”; “También para eso estamos en este país, para cumplir sueños”, agregó. Esa noche casi no dormí.

He visto tanto, he recorrido muchos lugares fantásticos de este planeta, he tenido grandes experiencias y sí, aún hay lugares que me quitan el sueño, que me emocionan y me hacen sentir y desear conocerlos.

Octubre llegó y así, el momento de viajar hasta Canadá una vez más, pero ahora con un sueño aún mucho más grande por cumplir. 

Llegué a Vancouver, fui a Jasper en tren, luego a Edmonton por carretera y luego de varios días de este recorrido, finalmente un vuelo de Air North me llevó hasta Whitehorse, en Yukon.

Llegué a Whitehorse el 27 de octubre (2014) de noche, sólo a dormir y al día siguiente, una vez instalada en el Northern Light Resort esperé la oscuridad con (im)paciencia, contando las horas, lo minutos, los segundos y no… ese día no salió; pero los días siguiente el cielo de Canadá me regaló el sueño que acaricié por tanto tiempo... me parecía irreal, pero lo sé de cierto... fue un sueño hecho realidad!!

… y pensar que todo comenzó con unas simples botas para la nieve!

Aquí comienza mi historia "en busca de auroras boreales en Canadá" que les iré contando a detalle durante los siguientes días.