Cuentan que fue en 1916 cuando La Pasita abrió sus puertas por primera vez, así que son ya 95 años de servir pasita y eso lo convierte en uno de los lugares obligados a visitar por cuanto visitante llegue a Puebla (Puebla, México)

Pide tu bebida por su nombre.
No me podía quedar con las ganas y para mi gran fortuna La Pasita se encuentra a media cuadra de Mesón Sacristía, el hotel donde nos hospedamos, así que hasta la esquina de la Plazuela de los Sapos me dirigí luego del medio día y lo primero que pedí fue una “pasita”, que es licor de uva pasa que se sirve así: colocan en el interior de un caballito, un palillo con un trozo de queso de cabra y una pasita ensartados y luego agregan la bebida. Y se toma así: una mordidita al queso y un traguito al licor… ¡muy rico… y pegadorrrr!!! 

La costumbre es pedir tu pasita de acuerdo a la cantidad de cuadras que pretendes caminar, pero eso es una falacia, se los digo yo que ya lo comprobé, pues pedí pa tres cuadras y por poco no alcanzo a caminar ni media jiji, hice un esfuerzo y hasta la escalera del hotel alcancé a subir. 

La Pasita es una cantina, pero con la característica de que abre de día y por sólo 5 horas (12:30 a 5:30) y de miércoles a lunes. 

Y el ambiente? En esta cantina no hay borrachos, ni humo, ni ruidosa música, es ahora uno de los más importantes atractivos de la ciudad y está siempre lleno de turistas; por cierto, que por allí han pasado políticos, actores, intelectuales y hasta gente protagonista de los acontecimientos históricos de este país, como se comprueba al ver los lentes del General Ignacio Zaragoza, quien los dejó ahí a cambio de unas cuantos tragos y jamás volvió por ellos. 

Sin duda, resulta una visita muy entretenida, entre bebida, fotografías antiguas, objetos, monedas de todo el mundo, y frases chuscas como: “Para tener energía, tome pasita todos los días”, “Todo buen mexicano, pasita lleva en la mano” y “Dice Chucho, pasita me gusta mucho”