jueves, 8 de septiembre de 2011

El Divisadero, raicilla, naturaleza y comida deliciosa


OJO: Si al visitar Hacienda El Divisadero comentas que lo viste en Tips de Viajero, te invitarán la segunda ronda de bebidas.

Cuando me comentaron que el objetivo de ir a la Hacienda El Divisadero que se encuentra cercana a Puerto Vallarta, en Cabo Corrientes, Jalisco (México) era para conocer el procedimiento de elaboración de la raicilla me pareció sin duda muy interesante, pero qué grata sorpresa encontrarme con que se trata de un paseo que muestra mucho más que eso, es toda una gran experiencia que involucra naturaleza, historia, rica comida y hasta un momento místico, recomendado ampliamente para toda la familia, pues los adultos quedamos encantados con la comida, el esplendor del lugar y lo interesante de las explicaciones; pero los niños quedan felices con el paseo a caballo, el contacto con la naturaleza y las explicaciones de cómo se hace el queso y la raicilla.

A las 9 de la mañana tomamos el transporte (ya está incluido en el tour), que nos llevaría hasta El Divisadero. La amabilidad que caracteriza a los prestadores de servicios de Vallarta no se hizo esperar y en pocos minutos ya llevábamos buena plática con el chofer.

El camino es largo pero precioso, como había llovido un día antes pues el verde en sus diferentes tonalidades era espectacular: Hicimos una breve parada en el poblado El Tuito, de la que les contaré en otro post; y seguimos hasta llegar a la Hacienda El Divisadero donde los bellos paisajes, el aire fresco y el aroma a chocolate nos dieron una grata bienvenida.

El desayuno estuvo conformado por café, chocolate espumosito, pan y galletas recién horneadas, fruta, taquitos y sopes que aderezamos nosotros mismos con diversos tipos de queso, luego de que recibimos una explicación sobre su elaboración.

Luego conocimos los diferentes tipos de agaves y así llegamos hasta encontrarnos con el proceso de la destilación de la raicilla, la que incluyó también la debida y obligada degustación de la misma, obviamente con toronja y naranja. Bueno, la verdad es que ahí fue donde aprendí que la raicilla no se bebe con limón como el tequila.

Por razones del clima se adelantó el paseo a caballo que se suele hacer más tarde, pero estuvo perfecto porque apenas regresamos la lluvia atacó con fuerza. Para los niños, esta fue quizá la experiencia que más disfrutaron, pues montar a caballo no es algo que se haga todos los días y más cuando se trata de contemplar tan maravilloso panorama.

El momento místico estuvo presente al visitar la piedra con grabados de grifos que se encuentra en territorio de la hacienda; petroglifos, que según nos explicaron se desconoce su significado. Tocar esa piedra es de verdad un gran momento que hay qué vivir.

Para terminar con una jornada perfecta llegamos hasta el restaurante de la hacienda para degustar sus deliciosos platillos muy mexicanos, una gran parrillada, tortillas y margaritas preparadas con raicilla y me contaron que ofrecen 22 variedades en su sabor.

Así concluyo una jornada que con enorme gusto volvería a vivir. Vallarta ofrece tantos atractivos y actividades a realizar que bien vale la pena dejar un poco el sol y la playa atrás para disfrutarlas.