Degustando gelati en Italia


Antes de viajar a Italia, ya le había contado a mi hija sobre la tradición y sabor de los deliciosos gelati, así que íbamos más que dispuestos a probar de muchos sabores y en diversos lugares; y cuando llegamos encontramos tan altas temperaturas, que no nos quedó de otra que disponernos a comerlos con mayor ahínco.

Al principio hasta de tres heladerías diferentes por día probamos, pero ya en los últimos no queríamos tantos. Aún así, “nos sacrificábamos” comiendo por lo menos uno al día durante los 17 que permanecimos en la Bella Italia.

En la gran mayoría de la heladerías son deliciosos, pero encontré que entre más céntrico esté el establecimiento más caros son. Con tristeza debo decir también que hay ya muchos lugares donde son helados industrializados y no de los clásicos que yo recordaba en mis tiempos de estudiante en ese bello país, es por eso que nos dimos a la tarea de preferir los helados artesanales y con tradición.

En Roma fuimos a la búsqueda de los gelati favoritos de Juan Pablo II, llamados Giolitti (Via Uffici del Vicario 40) y que son deliciosos, sin duda de los mejores; otra excelente es la que está a un lado de la Fuente de Trevi y se llama San Crispino. Y así hay muchos otros que no son tan famosos, pero si riquísimos.

En Florencia, los de mayor tradición y que no están céntricos, son los helados Vivoli (en una callecita cercana a la Santa Croce), simplemente son magnificos!!! Otras recomendable son: Carabé, que nos quedaba a unos pasos del departamento donde nos hospedamos en la Vía Ricasoli; y la llamada Perché no! En pleno centro de Florencia.

En cuánto a los precios, considera que si lo pides para irlo comiendo te puede costar entre 2.50 y 4.5 Euros, dependiendo del tamaño; pero si te quieres sentar en la heladería y comerlo ahí, entonces te costará el doble o un poco más.

Recuerda que la tradición es comerlo con panna (crema), o si eres muy goloso, como yo, entonces lo pides con doppia panna (doble crema). Eso no afecta el precio.

Entre los sabores, pues no podría decir cuál fue mi favorito, probé de fresa, naranja, limón, toronja, chocolate, avellana, frutas del bosque… y todos me gustaron.