México, qué pasa con tus aeropuertos

Aeropuerto, Ciudad de México, AICM

Hoy he leído el artículo de Carlos Puig en Milenio Semanal llamado Mal viajados y además de estar completamente de acuerdo en todo lo que dice, puedo agregar algunas experiencias ocurridas en los aeropuertos mexicanos y a las que no les encuentro lógica alguna. 

La primera vez que arribé al Aeropuerto de la Ciudad de México desde el extranjero, sola y con más de una maleta me encontré con varias situaciones que a mi parecer, no son correctas. Primero, para pasar por migración sólo había una fila donde tanto nacionales como extranjeros nos formamos; esto fue hace muchos años, allá por 1993 pero casi 20 años después sigue ocurriendo, pues lo he vivido apenas en julio pasado (2011) cuando regresaba de Italia. Segundo, como en aquella ocasión traía tres maletas, tomé un carrito para recoger mi equipaje y cuál fue mi gran sorpresa al darme cuenta que no salen más allá de la terminal, así que luego de ahí, cómo bien menciona Carlos Puig, hay que arreglárselas o pagar un maletero. Ahora, eso lo sé bien y me he hecho de mis mañas, tengo maletas que se pueden encimar en la principal que tiene rueditas y así, pero por supuesto que son “trucos mexicanos” que los extranjeros no conocen y me toca verlos padecer. 

Recientemente en mi paso por Madrid, mi marido y yo veíamos los jamones en el aeropuerto y al estar eligiendo se acerca una de las vendedoras y nos comienza a asesorar, al darse cuenta que éramos mexicanos nos advierte que tienen ellos bien sabido que ese tipo de cosas (alimentos) “se las quitan al llegar a México” pese a tener los sellos reglamentarios; ¿por qué? pues la vendedora no entiende la razón pero nos dice que ocurre sólo en México, pero no a todas las personas. No pasó mucho tiempo para casi vivirlo, ya que a mi regreso de Canadá me hacen pasar la maleta por revisión y me dicen de forma intimidante: ¡¿qué es esto?! (por 12 pequeñas botellas de miel de maple), le respondo igual de intimidante: “Miel de maple ¿cuál es el problema? No estoy rebasando lo permitido, están cerradas y está autorizado traerlas”. Al verme tan decidida, no le quedó más remedio que callarse y dejarme pasar. Ahí comencé a sospechar que estas personas se ponen “muy muy” y si notan titubeo en el viajero, tal vez se aprovecha para quitar esos productos, digo… tal vez. 

Otra cosa que me parece una tontería, es el semáforo en los aeropuertos, si bien fue puesto cuando pasaba la “falluca”, hoy en día me parece obsoleto y los extranjeros muchas veces no entienden ni para qué es. Además de que no tiene lógica en algunos lugares, por ejemplo en Tijuana, donde me hicieron pasar por el maldito semáforo a la entrada a la terminal cuando viajaba al Bajío, al igual que en Tapachula para volar al DF  (ambos, vuelos nacionales). Y en este asunto, acabo de vivir un inconveniente, les cuento: llegó al aeropuerto de Cancún desde Miami (julio de 2012), paso el semáforo, me toca verde, camino y más adelante una mujer (agente de aduana) al ver mi bolsa del duty free de Miami me enfrenta y me dice: "¡¿Qué trae ahí?! Abra la bolsa!!". Y le respondo molesta, ya pasé la luz verde y no tengo porqué mostrarte nada, pero aún así échale un ojo, la bolsa está sellada así que no hay nada irregular. Al ver que la bolsa estaba efectivamente sellada, no tuvo manera de ver los cosméticos por separado.

Otros aprovechados son los taxistas, ya que, fuera de los recientes transportes de algunas aerolíneas, no contamos con autobuses que hagan viaje desde los aeropuertos hacia la ciudad, como ocurre en muchos países. Y así podría continuar con la poca amabilidad del personal, nula comprensión para personas que tienen conexión, instalaciones con dificultad para la movilidad, maletas abiertas y/o rotas, falta de servicios, baños asquerosos, etc...

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