Descanso total en Finca Argovia

Finca_Argovia

Pasar unas noches y sus respectivos días en Finca Argovia es mucho más que sólo dormir ahí, es dejar “tu mundo” en casa y abrirse a la experiencia de la tranquilidad y el descanso, y el aprendizaje del cuidado y aprecio de nuestro entorno.


Hotel en finca cafetalera en Chiapas


En Finca Argovia te hospedas en bellas cabañas de madera, que a pesar de encontrarse cercanas una de otra, mantienen su privacidad y no es posible escuchar lo que ocurre con los vecinos más próximos.

Cabañas de diversos tamaños capaces de hospedar a dos adultos, a una familia compuesta por dos adultos y dos niños, o a una familia grande, pues hay otro espacio que cuenta con varias habitaciones y hasta cocina.

Todas las cabañas tienen una vista increíble y algunas son con amplia terraza desde donde puedes mecerte en la hamaca mientras disfrutas del aire puro, las vistas y los sonidos que la naturaleza te regala. Si deseas beber o comer algo te lo llevan, si lo prefieres también puedes tener tus bebidas en el servibar. No hay televisión ni teléfono ahí, pero la verdad que ni falta hacen y creo que serían más bien un estorbo, pues se trata de olvidarse de las obligaciones por unos días y simplemente entregarse a disfrutar del momento, claro que si hay alguna urgencia de ver tu programa favorito o hacer alguna llamada, en recepción hay teléfono y en el bar televisión.

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En este momento en que estamos extremadamente “conectados”, no temas a la tranquilidad y olvídate del estrés con tan sólo pasar unos días en Finca Argovia.

Hay también algunos tours (de esos te contaré luego) que se hacen en la misma finca que es enorme. Te recomiendo hacer con calma las actividades y programar una por día para que tengas tiempo también de entrar al temazcal por ejemplo, comer rico y hacer una larga sobremesa, además del obligado descanso.



De Argovia traigo recuerdos, aprendizaje y café


Apenas ayer dejé Finca Argovia y aún sigo saboreando lo que fue uno de los viajes que seguramente guardaré en el recuerdo por siempre. 

Chiapas me recibió bien y me trato mejor; descansé, aprendí y disfruté enormemente del regalo de la naturaleza, del paraíso que sólo la tierra puede crear.

Anocheceres tranquilos donde el sueño llegaba con el arrullo del viento, los grillos y la oscuridad; y amaneceres con el canto de los pájaros, paisaje y el aroma del café.

Fueron pocos días pero con gusto me habría quedado otros más. El lugar da para tomarse la vida con calma, tener largos paseos a pie, los tours que recomiendan, comer delicioso y hacer la sobremesa con una taza de café.

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Tuve la oportunidad de conocer el proceso que hace que el café vaya de la mata a la taza, caminar cuando aún no amanece hasta llegar al mirador desde donde contemplamos la salida del sol, observar los pájaros, conocer gran variedad de flores, conversar, descansar y pasar un delicioso rato en el río, entre las piedras y en un jacuzzi 100 por ciento natural.

De todo esto a detalle les iré contando poco a poco, pero no quise dejar pasar la oportunidad de expresar mi sentir ahora que recién estoy desempacando este viaje a Chiapas.