viernes, 19 de abril de 2013

San Miguelito, entre delicias y fé


El Restaurante San Miguelito es sitio obligado al visitar en Morelia, Michoacán, pero no sólo por su gran propuesta gastronómica, sino porque ahí además de alimentos se cuecen historias de amor. 

Una tarde de primavera llegamos para comer en San Miguelito, atraídos por su buena fama en cuanto a la comida, pero también para conocer más acerca de su concepto, ese que lleva a este restaurante a tantas solteras y solteros que andan en busca de la pareja ideal. 

Primero les contaré de la comida, que está para recordar. Empezamos con el llamado plato mezcalero, que lleva cecina, queso cotija, rodajas de naranja, tortillitas calientitas, salsas… ay, ya se me antojo!!! Y que, como su nombre lo dice, se acompaña con un buen mezcal, de Michoacán por supuesto. Esto, tan sólo para abrir el apetito, porque luego vendría lo mejor; camarones al chicharrón, que en lugar de estar empanizados como se hace de costumbre, el pan se sustituye por morusas de chicharrón y qué les puedo contar… eso queda delicioso!! Se acompaña con una salsa de frambuesa y otra de tamarindo, mi favorita fue la primera, pero con la segunda también va muy bien. 

Otro platillo que probé, fue el chile San Marcos, que es parecido al chile en nogada, pero en este caso se usa chile seco, y lo sirven con una sopa tarasca. Riquísimo también. Del postre ya he platicado en mi post Postres que dejan y traen dulces recuerdos, ahí les platico porque ese dulce de camote se ha convertido en mi favorito. 

¡San Antonio, ya! 


Pero más allá de los vegetales, carnes, frutos y salsas que se preparan cada día en el Restaurante San Miguelito, se cuecen y aderezan ilusiones, amores y parejas. 

La idea inició con un San Antonio con el que ya contaba la familia propietaria del lugar, se colocó y se creó el que hoy se llama el “Rincón de las Solterona(es)”. Hoy, este espacio tan especial cuenta con más de 700 San Antonios provenientes de todo el mundo; el más grande mide 2.30 metros y el más pequeño, apenas 1 centímetro. Y pensar que este rincón comenzó con tan sólo 60 San Antonios hace unos 18 años! 

El caso es que este lugarcito en San Miguelito siempre tiene un libro abierto para que hombres y mujeres escriban su petición a San Antonio y vaya que si hay algunas que son graciosas, otras muy sentidas y no falta alguna que otra desesperada. 

La tradición del lugar es que vayas, tomes 13 monedas, digas la oración y pongas toda tu fé para hacer llegar a tu vida el ser amado que tanto deseas. Las monedas y la oración te las proporcionan ahí mismo. 

Algunos datos interesantes son que se han completado ya 20 libros con peticiones, que la petición más larga que se ha recibido consta de 25 hojas y la más corta simplemente dice: “¡San Antonio, ya!” 

Lo bonito de todo esto es que sí se han formado parejas, algunas han prevalecido y otras no, pero de que se cocinan amores en San Miguelito, se cocinan!!!