miércoles, 14 de marzo de 2012

Lo que no te puedes perder en Puebla


¡Qué bonito está el Zócalo! Fue sin duda mi primera expresión al pararme en el centro de este centro de la ciudad de Puebla, capital del estado del mismo nombre en la República Mexicana. Altos árboles, edificios bien cuidados, limpio y…auch!! me topé con el primer negrito en el arroz: fast food en plenos Portales, qué lástima porque todo iba tan bien, hasta me dediqué a alabar su enorme y bien atendido espacio de información al visitante. 

En fin, seguimos en lo de altos árboles, edificios bien cuidados, Los Portales, sus macetones de talavera, el Palacio de Gobierno y la imponente Catedral, con sus preciosas figuras de ángeles en los alto de la reja y todo alrededor. 


En este punto, puedes pasar un buen rato entretenido y disfrutando del lugar. Luego, te sugiero ir por la calle de un lado de la Catedral (5 Oriente) hasta llegar a la Casa de la Cultura, que está en seguida de la oficina de información Turística; entras y al fondo está la incomparable Biblioteca Palafoxiana, que fue la primera biblioteca pública del país. 

Puedes seguir caminando hasta llegar la plazuela de Los Sapos, que es un lindo espacio rodeado de galerías y tiendas de antigüedades, y en una de sus esquinas está La Pasita

Y si caminas por la calle 6 Sur podrás llegar hasta la 4 Oriente para visitar la Casa del Alfeñique, que es una bella casona con una historia divina: un joven adinerado que le cumplió el capricho a su amada, de construirle una casa de alfeñique (antiguo dulce tradicional, que aún se suele preparar en Guanajuato). 

Y no te puedes ir de Puebla sin conocer la Capilla del Rosario, de incomparable belleza. Está en la calle 5 de mayo, en el interior del Templo de Santo Domingo. Tip: todos los días iluminan la capilla solo a la hora que se da la misa, pregunta a qué hora será para que la puedas ver en todo su esplendor. 

Por supuesto, que también debes darte tiempo para visitar el museo el Museo José Luis Bello y González sonde se encuentran más de 3000 piezas de distintas épocas. La colección fue donada por Mariano Bello, hijo de José Luis Bello. Hay cristales, talavera, muebles y muchos objetos más. 

Nota: No incluí el Exconvento de Santa Rosa, pero reconozco su importancia, porque durante mi visita estaba cerrado y no me supieron decir cuándo reabriría.

Hay mucho qué ver en Puebla y se los seguiré contando poco a poco.