miércoles, 7 de septiembre de 2011

Degustando chiles en nogada, Restaurante Las Mercedes


Siempre es un deleite regresar a Las Mercedes, el que por mucho considero es el mejor restaurante de esta ciudad capital del estado de Guanajuato. Su propuesta transparente, mexicana y de gran sabor siempre me deja más que feliz. Además ahora cuenta con novedades, bueno… ellos siempre tienen novedades, pues se esfuerzan de verdad por ofrecer un gran servicio y lo logran!

Al llegar me reencuentro con un espacio agradable, íntimo, tranquilo y una buena vista de la ciudad, la calurosa bienvenida que los caracteriza y la primera novedad, platos de mayólica de Santa Rosa que son muy de este mero Guanajuato.

Llega la carta a mis manos y luego de leerla y aunque sé que esa crema de cilantro me enloquece, prefiero ordenar la sopa que me proponen, de cacahuazintle, y chile en nogada, que fue el pretexto que me llevó hasta ahí.

En Las Mercedes siempre acostumbran llevar un bocadillo de cortesía antes del primer tiempo y en esta ocasión probamos una tostadita con requesón, granada y esencia de pasilla; luego llegó la sopa, que estaba riquísima: maíz cacahuazintle en caldo de pollo, servida sobre flor de calabaza y un poco de chicarrón. Pero la estrella de la tarde era el chile en nogada, que arribó con su perfecto maridaje, un vino rosado espumoso White Zibnfandele, porque vale la pena mencionar que es el único restaurante de la ciudad que cuenta con sommelier, y esta fue la gran novedad que aunque ya la sabía yo no había tenido la oportunidad de probar sus propuestas.

El chile en nogada me encantó porque es de un estilo transparentemente tradicional sin mayor ambición que mantener la cocina mexicana tal cual y el resultado es delicioso. Recomendadísimos, incluso podría decir que es extremadamente necesario ir a probarlos antes que termine la temporada de chiles en nogada, que supongo será al finalizar el mes de septiembre.

Para terminar, un postre que jamás habría imaginado que me lo propondrían en esta temporada, la capirotada tradicional de Cuaresma. Y confieso que me gustó bastante comerla fuera de los días acostumbrados, eso le da un toque de pecado, además de que el maridaje de jerez resaltó tremendamente el placer de probarlo.