viernes, 14 de agosto de 2015

Jordania, sabores lejanos que acercan recuerdos

Clase de cocina en Beit Sitti.
A comer! En Beit Sitti.

Yo fui a Jordania en busca de Petra, pero lo que realmente me conquistó de aquél país fue su gente y sus sabores; a veces por separado y en otras ocasiones, ambos se juntaron y dieron por resultado la creación de grandes recuerdos que desde mi viaje rondan en mi mente y se quedarán por siempre a mi lado.

Un país bello se convierte en maravilloso cuando su gastronomía es buena, y ese es el caso de Jordania, que tiene el tipo de comida que yo amo: fresca, saludable, natural y con fuerte sabor. Recuerdo cada comida como un festín lleno de color, aromas y charla en voz alta de palabras incomprensibles para mí.

Debo confesar que su platillo tradicional llamado mansaf no me gustó tanto, pero el hummus me encantó, al igual que el pan árabe y el dulce sabor del baclava. 

Aromas fuertes, grandes fuegos, vegetales frescos, nada de alcohol, té muy caliente y al final, café con cardamomo, así podría resumir cada comilona vivida en aquél país. 

Café en las calles.
Cefé con cardamomo.

Si bien los jordanos son afectos a las carnes (no a todas por ser un país musulmán), su gastronomía se compone de infinidad de ingredientes frescos. 

Cada comida comienza con el llamado mezze, lo que podríamos decir que son las entradas, pero no pensemos que hablamos de uno o dos platos, para nada!! La mesa se llena de pequeños platos con diversas ensaladas, hummus (lo amo!), mutabal (que es muy similar al hummus pero lleva como base la berenjena asadas), pan, papas y más. 

La crema de leche no es usada y en su lugar todo lleva yogurt; y no sólo con fruta, como lo comemos en México y en muchos otros países, en Jordania éste es el complemento ideal para carnes, papas y más; en el desayuno, la comida o la cena.

Ahora que lo pienso, podría decir que lo que siempre se encuentra en las comidas jordanas son el hummus, el pan árabe, los frutos secos, el aceite de oliva y las aceitunas. Yo con eso soy feliz!!!

Pero les contaré un poco más de cada platillo, empezando por el mansaf, que es lo que se sirve en las bodas y celebraciones más importantes; se prepara con carne de cordero y se hierve en una salsa preparada a base de yogur. En lo personal, no fue mucho de mi agrado, quizá porque no soy muy carnívora y prefiero los vegetales.

Pero mi verdadero fuerte fue el hummus, que se prepara con garbanzos, tahini, limón, yogur y ajo; mientras que el mutabal, es básicamente lo mismo pero en lugar de garbanzos lleva berenjenas asadas. Esos dos, son lo máximo!! Y bien puestos en un pan árabe calientito…Mmmm, para chuparse los dedos!! Estos son los recuerdos de Jordania que me hacen sonreír.

Ensalada fattoush
Como parte del mezze, se sirve fattoush.

Otro clásico de la gastronomía jordana es la ensalada llamada fattoush, cuyos ingredientes son la lechuga, jitomate, pepino, cebolla, perejil, aceite de oliva y limón, y sobre ésta ponen pan pita frito en cuadritos. Otra ensalada, es el tabulé, que a diferencia del fattoush donde todo va en trozos grandes, en ésta todo va picado finamente y predomina el perejil. Por otra parte, el kalayet bandoora es una fiesta de rojo jitomate y color verde seco de las hierbas aromáticas. 

Entre las entradas también se sirven los kubé, que es algo parecido a las albóndigas pero secas y fritas; y los falafels, que son como empanadas pequeñas de carne. 

Todo esto que les he mencionado y más, es lo que se sirve tan sólo como mezze, porque el plato fuerte llega después y suele ser de carne (pollo, pescado o cordero), que siempre se acompaña con un arroz bastante condimentado y ahumado, de-li-cio-so!. 

Entre los platos fuertes probé el mandi que es preparado con pollo, el maglouba (carne) y sish kabab, que tiene diversas carnes asadas. 

De postres, como les comentaba, hay muchos pero yo me rendí en todas las comidas ante el baclava y el osmaliyeh

Baclava son algo parecido a los buñuelos pero en bolita y el osmaliyeh es como un pastel que lleva trozos de pistache. Ah, qué gozo!

Esto es tan sólo una parte de lo que probé durante mi viaje a Jordania y cada comida la recuerdo como una gran usanza. Es probable que no haya escrito el nombre de algún platillo como es correcto, pero esta es la forma como lo fui apuntando durante el viaje.

Si bien, durante mi estancia tuve la oportunidad de probar la gastronomía típica en muchos restaurantes, los que más me gustaron fueron Sufra, en Amán; la comida del hotel Feynan Eco Lodge, el increíble desayuno en el hotel The Kempinski en Aqaba, el restaurante Haret Jdoudna en Madaba, y en el Hotel Crowne Plaza en el Mar Muerto

Beit Sitti
Cocinando en Beit Sitti.

Punto y aparte fue la experiencia vivida en Beit Sitti en Amán, donde aprendí a preparar algunos de esto platillo y luego, a comerlos por supuesto. 

Aunque participé de la “cocinada”, la realidad es que lo más interesante fue probar algunos de los ingredientes básicos de la gastronomía jordana y ver a las mujeres cocinar con singular destreza sus platillos.

Tomar una clase de cocina en Beit Sitti es una de las actividades que todo visitante a Jordania debe realizar, porque no sólo es un acercamiento a la comida del país, es también crear confianza con su gente, pues quienes dan la clase son muy agradables y crean un ambiente de total confianza para poder hablar de cultura, tradiciones, costumbres y un montón de temas que te mostrarán lo maravilloso que es el lugar a donde has llegado.

Siempre he dicho que “el recuerdo de un gran momento siempre te hará sonreír”; y es precisamente con una sonrisa que escribo este post, porque eso significa para mí la gastronomía de Jordania.

Haret Jdoudna
Pan árabe en Haret Jdoudna .