Xel-Há fue solo mío por unas horas | Tips de Viajero. Blog de viajes en familia.

9 abr. 2014

Xel-Há fue solo mío por unas horas

Xel-há, Riviera Maya, Delphinus

Esta vida me ha dado maravillosos regalos, conocer gente y sitios únicos y tener experiencias extraordinarias; la más reciente fue precisamente en Riviera Maya, en Xel-Há, donde pasamos (mi hija y yo) un par de noches que nos han dejado grandes sensaciones y recuerdos.

En una villa que se encuentra escondida en algún punto del paradisiaco Xel-Há, estuvimos dos noches y sus días; fue fabuloso todo lo vivido, caminar entre la multitud luego de que el parque abrió sus puertas, pero también en solitario cuando todos se habían ido ya, disfrutar del canto de las aves, del sonido del viendo, del vaivén de las palmeras y de la compañía de alguno que otro pequeño y simpático cuadrúpedo.

Llegamos en la oscuridad y sinceramente no tenia noción de en qué lugar del enorme Xel-Há estábamos. Nos instalamos en esa preciosa villa hecha totalmente para consentir a sus huéspedes y la noche me llamó, salí y la hamaca fue mi base por varias horas. El cielo, las estrella, una tímida luna y los animales, que no se veían pero sí se dejaban escuchar. La naturaleza me tranquilizo y me cubrió por un rato, luego decidí entrar y dormir con ese arrullo.

El amanecer llegó mucho antes de lo esperado y a las 5:30 am vi los primeros rayos de luz, me levanté rápido y salí a explorar, así llegué simplemente al paraíso, la playa desierta, los pájaros volando a mi alrededor, los arboles en movimiento y en medio de todo aquello, yo.

Por un rato Xel-Há fue solo para mi, nadie más lo recorría y así llegué hasta los delfines ¡¡ah, mis amigos de Delphinus!! Los vi jugar, conversar y cuando se percataron de mi presencia, nadaban y al pasar frente a mi sacaban su carita para saludar.

Luego, un ratito de hamacas como era obligado. De rato, supe lo que era sentirse la mamá de los pollitos, pues un grupo de pequeños pajaritos me siguieron con su campechano andar por un rato.

Esa mañana fui una feliz intrusa que llegó sigilosa queriendo pasar inadvertida, pero no fue posible porque hasta el Sol parecía darme los buenos días con una sonrisa, fue saliendo poco a poco, seapacito hasta que por fin iluminó con fuerza aquella hermosa mañana de primavera.

Regresé a la villa y un delicioso desayuno con fruta fresca, aromático café y pan recién horneado me esperaba frente a la alberca.

Fue un día lleno de diversión, nadar e ir en busca de peces bajo el agua, zipbike, rica comida, explorar y seguir así hasta que la tarde arribó y con ella, los visitantes poco a poco fueron abandonando nuestro paraíso, ese que volvió a ser solo para nosotras. 

Afortunada soy, disfruto y reconozco que la vida me da regalos… preciosos regalos que en cada recuerdo reviven.

Acerca de Tips de Viajero

Mamá, amiga, hermana, mexicana, blogger de viajes. Viajo y comparto en mi blog, redes sociales y ahora también en video, mis experiencias de viaje en familia.

También te puede interesar

Con la tecnología de Blogger.