jueves, 10 de enero de 2013

Hotel Kempinski Praga, lujo y comodidad

Hotel Kempinski, Praga, República Checa


Con tanto ambiente en sus cercanías, magnifica ubicación, el ir y venir de turistas y lugareños, un edificio hermoso, suites preciosas, desayuno riquísimo y atención más que amable, pasé una estancia fabulosa en el Hotel Kempinski Hybernská, en Praga, República Checa.

Muy cerca de la plaza de la Ciudad Vieja, que es donde se encuentra el famoso Reloj Atronómico, está el Hotel Kempinski, lugar hasta llegué luego de un vuelo de menos de una hora desde Frankfurt. Cantando Single Laidies arribé hasta ahí (porque iba sola y sin marido), sin saber que este hotel había recibido poco antes a la mismísima Beyoncé

Una mansión impresionante de estilo barroco que data del siglo XV, la que solía tener un nombre que honestamente soy incapaz de pronunciar y mucho menos recordar cómo se escribe, pero lo importante es que hoy el lugar respeta la estructura original y además se ha convertido en un hotel con gran modernidad. 

Tiene 75 suites, algunas con dos pisos como la que tuve yo, que en el primer nivel cuenta con medio baño, escritorio, sala, cocineta, un pequeño comedor, TV y teléfono; mientras que en el segundo piso estaba el dormitorio con teléfono, TV con sistema de cable y programación en muchos idiomas, un baño espectacular con tina, secadora de pelo, amenidades de lujo, bata, pantuflas… por supuesto que la calefacción no podían faltar y el wifi gratis. Absolutamente todo el mobiliario y decoración son de gran elegancia. Me contaron además, que Kempinski tiene la suite más grande en todo Praga en su categoría, pues mide 50 metros cuadrados. 

En fin, cómo habré de explicar lo que más me gustó de Kempinski? Lo haré como me lata y espero me comprendan. Es un hotel donde la elegancia es mucha, ciertamente; pero el trato es tan amable y amistoso que se puede decir que eso engrandece enormemente su calidad. Porque no es de esos hoteles donde son tan, pero tan elegantes, que casi ni se permiten sonreír; para nada, aquí caen en lo amistoso y eso en un gran plus. 

Algo más que es fabuloso, su desayuno! Una gran variedad de alimentos en el bufete, como son panes dulces y salados, diversos tipos de leche, jugo y yogurt, fruta, carnes frías, mermeladas, tés y café… y más!!! Huevos y otros platillos, los pides a la carta. Esto, creanme que pocas veces lo he visto en Europa. 

El lobby y el jardín del hotel son encantadores. También hay un bar al que ya no tuve tiempo de ir a disfrutar, pero sí lo visité y está divino. Además tuve la oportunidad de almorzar un día en Le Grill Restaurant y… de eso les contaré en otro post.

Hotel Kempinski, Praga, República Checa