lunes, 1 de octubre de 2012

En busca del faro de Peggy’s Cove

Peggy’s Cove, Nova Scotia, Canadá

A menos de 50 kilómetros de Halifax, la capital de la Nueva Escocia en Canadá, se encuentra el faro de Peggy’s Cove, ícono de esta región y del país entero. Así, me encontré con un pueblito tranquilo engalanado por su estructura blanco y rojo sobre las rocas a la orilla del mar. 

Algunos aseguran que el faro de Peggy’s Cove y sus alrededores, son el área más fotografiada de Canadá ¿será? No lo creo así; sin embargo, si estoy segura de que este sitio lo he visto infinidad de veces como símbolo de aquél país, y al encontrarme tan cerca no podía dejar pasar la oportunidad de visitarlo. 

Este pequeño pueblo, cuya actividad principal es la pesca y en realidad lleva el nombre de Saint Margaret's Bay, pero acá para los cuates es simplemente Peggy’s Cove (Peggy es el nickname de Margaret) y se puede recorrer en poco más de un par de horas con toda calma. No hay mucho qué hacer, pero es un agasajo para la mirada y el alma, pues hay que apreciar su tranquilidad y detalles. 

Se puede llegar hasta allá en algún tour (que los hay por montones) o rentando un auto en Halifax, que es cómo lo recomiendo más, pues así podrás también ir parando en los diversos lugares que encuentres por el camino y llamen tu atención. La carretera está en perfectas condiciones, bien señalado y el tráfico no es excesivo, así que podrás llegar con mucha facilidad. 

Toma tu tiempo y aprecia el faro que aún está en funciones y es operado por la Guardia Costera de Canadá. La sugerencia que se hace siempre es no caminar muy abajo por las rocas, pues las olas suelen no tener palabra de honor y aunque parezcan tranquilas, han dado varios sustos a los visitantes; pero como siempre, hay quienes ignoran el llamado y se acercan hasta tocar el agua con las manos, pero yo preferí ser prudente y no fui más allá.

Hay algunas bancas por ahí, donde podrás descansar y apreciar el panorama que te regala el lugar. El día que yo estuve allí estaba nublado y eso le dio un aire nostálgico. 

Encontrarás ahí mismo, un gran estacionamiento, una tienda de souvenirs y una cafetería, donde podrás tomar una agradable almuerzo a buen precio, pero vale la pena que de regreso te acerques a algunos de los restaurantes de lobster que hay por la región, pues se resalta que son de las mejores del mundo.