Volaris, puntual y amable

Volaris, avión, aerolínea

Volamos de la Ciudad de México a Cancún (Quintana Roo) con Volaris, y me reencontré con un amable y puntual servicio. Viví un leve incidente que no deje empañara mis vacaciones y todo salió padrísimo. 

Siempre he dicho que una de las dos mejores aerolíneas de México es Volaris, y en el trayecto del DF a Cancún lo reafirmé. Un par de días antes de volar, recibí en mi correo electrónico el llamado a imprimir los pases de abordar, de esa manera el check in en el aeropuerto es considerablemente más ágil. Aún si no lo imprimes en casa, justo al lado de los mostradores de esta aerolínea en el aeropuerto de la Ciudad de México, hay algunas computadoras para uso de sus cliente. Así que no hay pretexto para no llegar con el pase de abordar en la mano y ahorrar así tiempo. 

Puntualidad, es una de las características de Volaris, lo que permite hacer planes para tu llegada; sin embargo, no fue mi caso en esta ocasión, pues mi maleta no llegó y eso me entretuvo un poco más en el aeropuerto de Cancún. 

Qué feo fue llegar, estar frente a la banda de equipaje, esperar y luego quedarse con cara del gatito con botas (Sherk), pues mi maleta nunca pareció; luego de eso, no dudé en asomarme detrás de la banda y preguntar… la respuesta fue contundente: “son todas, no hay más”. 

Hace mucho que no me tocaba vivir esta situación, por lo menos 5 años, y qué casualidad, que la anterior vez también fue en un viaje a Orlando

En fin, luego de esto, acudí al personal de la aerolínea, quienes me mandaron a un mostrador en el que llenamos el formulario respectivo con mis datos y los de la maleta retrasada. Ahí, debo resaltar la amabilidad de joven que me atendió, pese a que antes de mí estaba una señora que le gritaba y ofendía, también porque su maleta no llego. Mientras la mujer gritaba, yo pensaba: “Qué afán de esta mujer de arruinarse el viaje cuando apenas va llegando, la maleta no está y el joven no la sacará como por arte de magia”. Creo que en estas situaciones lo mejor es mantener la calma, resignarse y rogar a la aerolínea que la encuentre pronto. Después de todo, las maletas se pierden todos los días y en todos los aeropuertos del mundo. 

Luego de llenado el formulario, me fui al hotel y por la noche llevaron mi equipaje al hotel. O sea, la historia tuvo un final feliz.