lunes, 18 de junio de 2012

Vaga, pero mamá al fin

Yukon, Canada

Como bien lo hice saber, yo estaba “muy sácale punta” unas semanas antes de partir a Canadá, pero justo un día antes me comenzó a entrar la nostalgia de dejar a mi pequeña por 9 días. Cabe mencionar que fui una mamá sanguijuela por 9 años, y desde hace un tiempo que ando en la blogueada la he dejado en casa unas 3 veces por año, con mucho dolor pero a sabiendas que es necesario, porque ambas necesitamos nuestro tiempo, además de que creo firmemente que estas separaciones, aunque duelen, nos ayudan a ambas, porque después de todo… ¿quién en esta vida ha madurado con mimos? 

En fin, aunque feliz por la experiencia que estaba a punto de vivir, la idea de dejar a mi nena en casa me seguía incomodando durante todo el largo camino Guanajuato-Ciudad de México-Los Angeles-Vancouver-Whitehorse, pero… 

Una vez en GoMedia al charlar con varias mujeres, me fui enterando que muchas estaban en la misma situación que yo. Claro está que cuando sufres, jamás te llega la idea a la mente de que alguien más pasa por lo mismo, y entonces nos da (a las mamás) por sentirnos culpables, mártires y autocompadecernos, según sea la persona. 

Pronto entendí que me estaba pasando de intensa, conocí la historias de Aekta, que dejó a sus hijas con sus padres en la India; de Melanie, que viajó sin su bebé de 2 años desde Quebec; de Susan, que llegó desde Australia sin hijos por supuesto, y otras tantas mujeres más, y luego de eso me relajé. 

Fueron 2 días de trabajo, de poner atención, aprender, correr y estar alertas, pero luego de la clausura oficial, fuimos todos a un bar y ahí, en medio de la oscuridad del lugar y la soleada noche de Whitehorse, un par de decenas de mujeres bailábamos relajadas luego de las intensas jornadas, a kilómetros de distancia de nuestros hogares e hijos; diferentes idiomas, cultura, vestido, nacionalidades, saltando y riendo al ritmo de una música que tal vez nos era ajena, pero muchas teníamos algo en común, allá… en la distancia, había unos seres pequeños que seguro nos esperaban con alegría.