De romance en Cenacolo


Y ustedes qué pensaron? Que Tispdeviajero se conseguíó novio en Playa del Carmen?, para nada… lo que tuve fue una deliciosa comida-cena, tan buena que hasta de romance entré con mi pasta, a la que finalmente le tuve qué ser infiel cuando el postre llegó. 

Eran como las 3:30 pm, estaba sola en la Riviera Maya (Playa del Carmen , Quintana Roo, México) y decidí que mi compañía de esa tarde sería una rica comida-cena, pregunté en twitter y varios de mis seguidores opinaron que Cenacolo era una gran opción, entonces recordé que me lo habían recomendado en otra ocasión; chequé on line su ubicación y vaya la sorpresa, me encontraba a tan sólo tres cuadras del restaurante, así que no había más que buscar, el destino había decidido ya. 

Luego de pasear un rato y comprar algunos regalitos, llegué a Cenacolo apenas unos minutos después de que abrieron, a las 4:30 pm; una mesa con buena vista para ver el iu y venir de la gente en la 5ª Avenida, amable recibimiento y en seguida un queso riquísimo acompañado de miel y una reducción de balsámico; luego, decidí pedir un carpaccio de pez espada…mmmmm!!! 

Un vino blanco australiano, gran descubrimiento para mi, para acompañar el segundo tiempo, que fue una pasta con zucchini y camarones, a qué buena estaba!! Ahí comencé de romance, estaba justo como a mí me gusta: al dente, con vegetales, il parmigiano, que lo rallan sobre el plato al momento y si pides pimienta… eso no te lo cuento para que vayas y seguro te encantará. 

Mientras comía, debo admitir que fue buen entretenimiento ver a Hugo (así se llamaba, lo juro, yo mismita le pregunté) amasar y amasar, cortar… y así obtener la pasta para los comensales. 

El tercer tiempo fue el momento de la infidelidad, porque como ustedes saben los postres me encantan, y me decidí por la panna cotta con frutti di bosco: ligera, adorable… lástima que no duró mucho. 

Para entonces comenzaba a caer la tarde y qué mejor forma de recibir la noche y concluir una excelente comida-cena que con un expresso servido en su piccola y alta tacida, ideal… como si estuviera en Italia; y luego, un trocito de pan seco remojado en el tinto, con el que recordé mis tardes de amigos en Siena….uff!! Sin duda, un grand finale!