lunes, 13 de febrero de 2012

Garza Blanca: incomparable servicio y atardeceres


Clima rico, el sol brillando y la playa. Hasta Puerto Vallarta (Jalisco) fuimos para pasar el primer puente de este 2012 y lo disfrutamos al máximo en lo que es sin duda, uno de los mejores sitios para hospedarse en ese destino Garza Blanca Preserve Resort & Spa

La bienvenida a Garza Blanca Preserve Resort & Spa es todo un acontecimiento, gracias a su siempre atento personal y a sus instalaciones bellas e impecables. 

Apenas terminas el registro, donde explican a detalle todos los servicios con que cuentan y se ponen a disposición de los huéspedes para cualquier necesidad, e inicia el recorrido que hay qué hacer para llegar hasta la habitación, que en nuestro caso fue suite de 3 habitaciones. Entras y en seguida te sientes tentado por sus instalaciones: alberca con agua templada y preciosa vista al mar, playa con arena fina y blanca, restaurante, bar, cómodos camastros… en fin, todo es antojo ahí. 

En el área de alberca hay lo típico que se encuentra en muchos hoteles, como préstamo de toallas y juegos de mesa, pero lo extra es que también tienen bloqueador solar de diversas marcas y tipos, repelente de insectos ecológico y chalecos salvavidas. 

Así, ya más que dispuestos a saltar en el agua cristalina, seguimos caminando hasta llegar al elevador y luego hasta la suite que se encontraba en el último piso, ahí sí apantállense porque tenía de TODO en toda la extensión de la palabra: 3 habitaciones preciosas, TV con sistema de cable en todas (con jacuzzi en la principal y tina en las otras dos), terraza con vista al mar, camastros, hamaca, jacuzzi (tapadito y discretito donde me contó la prima de una amiga que se puede uno meter por la noche sin que nadie vea nada ¡¡iuiuiu!!); cocina completísima (aunque no la usamos), lavadora, secadora (que bien sirvió para los trajes de baño), comedor, sala, deliciosas amenidades y tanto más que me cuesta recordarlo. 

Y se dice que desde este hotel se ven los mejores atardeceres, así que fui a comprobarlo, aunque ya había tenido la oportunidad de ver uno durante una cena en el pasado mes de agosto en su restaurante Blanca Blue, quise regresar para no quedarme con la duda de que aquella ocasión hubiera sido chiripa, y no...efectivamente es un gran espectáculo esperar el atardecer desde el restaurante, la alberca o la terraza de la habitación.

Garza Blanca también tiene un delicioso spa y las comidas ahí son dignas de contárselas por separado porque eso sí, comimos rico todos esos días, tanto que hasta un vicio de tarde agarré: ceviche de camarón y margarita. ¿Y para las ocasiones especiales? Para eso también “se pintan solos” y sorprenden, con una tremenda sorpresa en la habitación y cena fantástica a la orilla de la playa, de lo que tengo qué contarles a detalle después. 

Así las cosas, mi conclusión: es difícil detectar qué es lo mejor de Garza Blanca cuando todo está tan bien puesto: alberca, habitaciones, restaurante, spa, gimnasio, ubicación, atención, servicio, calidad…