Mesón Sacristía, clase de cocina mexicana en familia


Guajolotes, mole poblano, flan de coco y café de olla, fue el menú que preparamos en una inolvidable clase de cocina a la que asistimos en familia, en el hotel Mesón Sacristía de Puebla (Puebla, México)

Cuando me enteré que en el hotel Mesón Sacristía se imparten clases de cocina mexicana y que muchos de sus huéspedes llegan hasta ahí atraídos por esta experiencia, entendí que no podía dejar pasar la oportunidad de vivirla; luego, mi hija quiso también asistir y al marido no le preguntamos y lo agregamos a la lección. 

Llegó el día de la cita, una mañana un poco fría, un desayuno ligero y entonces ya estábamos dispuestos a aprender a cocinar con el Chef Alonso Hernández. Nos presentamos y a los pocos minutos ya éramos buenos cuates. 

Entonces vivimos una clase de cocina mexicana que se convirtió en una buena experiencia en familia entre sabores, olores, risas y mucho aprendizaje; sin duda, la más contenta era mi hija, quien vivió pudo aprender a cocinar de un “chef de verdad” (como dice ella) y de convivir con sus padres en una actividad totalmente fuera de lo común. 

Aprendimos técnicas para tomar los cuchillos, asar, freír y más; pero también que la palabra mole viene del vocablo nahuatl “mulli” que significa moler, y a reconocer diferentes tipos de chile y valiosa información sobre nuestra maravillosa cocina mexicana, que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde noviembre de 2010. 

Así, picamos cebolla, cilantro y chile para obtener guacamole para los guajolotes, que son unos panecitos que se abren, se fríen un poco para luego ser rellenados con frijoles, guacamole y carne desehabrada. 

También cocinamos el mole poblano desde su inicio, con cacao, chiles, jitomates, manzana, cebolla, ajo, plátano macho y la tortilla carbonizada, lo que resultó toda una hazaña lograr. De postre, un delicioso flan de coco y para beber, no podía faltar el café de olla. 

Al final, por supuesto que tomamos una mesa en el restaurante del hotel y comimos lo que habíamos cocinado, hasta donde nos llevaron nuestros diplomas por participar, claro que mi hija se llenó de orgullo con ésto. No tengo más que maravillosas palabras para esta experiencia que valió mucho la pena vivirla así, en familia. 

Tip: Las clases de cocina pueden ser por un día o también se puede tomar un curso más completo que consta de cinco días. Además los platillos que se preparan van cambiando de acuerdo a la temporada, por ejemplo Cuaresma, Navidad y desde agosto se preparan Chiles en Nogada (habrá qué regresar entonces).