jueves, 12 de enero de 2012

Camino Real Puebla, un espacio con historia


ESTE HOTEL AHORA ES QUINTA REAL


Unos días en Puebla (Puebla, México) fueron el pretexto ideal para conocer y vivir el Hotel Camino Real que se encuentra en el centro de esta localidad, un inmueble que guarda muchos secretos seguramente  y que ya es parte de la historia de este país.

Cuentan que Leonardo Ruíz de la Peña, párroco de Xonotla en la Sierra Norte de Puebla, quería fundar una orden religiosa pero como que no se decidía. Un día fue arrastrado con su caballo por la corriente de un río y al salir sano y salvo del accidente prometió a la Virgen de la Inmaculada Concepción hacerle un templo rebonito, lo cumplió y lo hizo con todo y convento. 

En febrero de 1593 quedó listo el Convento de la Inmaculada Concepción, en 1765 la orden fue reconocida por la realeza y entonces el inmueble abarcaba casi toda la manzana. En 1861, por decreto de Benito Juárez, el lugar fue quitado a las orden y ocupado por el Ejercito de Oriente. Durante esta ocupación ocurrió la batalla del 5 de mayo (1862). 

Así, este bello edificio paso por diversas ocupaciones, hasta quedar abandonado. En 1988 lo descubren y lo convierten en lo que hoy es el Hotel Camino Real

Este bello edificio hoy lo puedes disfrutar si te hospedas en Camino Real del centro de Puebla. Recorrer sus patios e imaginar el montón de historia que ha pasado por ahí, es una gran experiencia, pues aún se conservan algunos vestigios de la construcción original y la adecuación del lugar para convertirlo en hotel ha sido muy respetuosa. 

Este hotel se encuentra a sólo dos cuadras del Zócalo, lo que te permite pasear por el centro de la ciudad a cualquier hora; además de que la zona está rodeada por atractivos, museos, templos y restaurantes. 

La atención es muy buena, la habitación es cálida pese a ser un edificio tan antiguo, aunque siento que a ésta le falta un poco más de personalidad en su decoración y cuidado. El baño, con ricas amenidades de marca y precioso decorado de talavera poblana. 

Si no te hospedas ahí, puedes pasar a comer en su restaurante o tomar una copa en su bar, para luego dar un recorrido por sus patios y conocerlo como un atractivo más de la hermosa Puebla de los Angeles.