viernes, 15 de julio de 2011

Madrid nos decepcionó


Harta ilusión tenía yo de pisar Madrid de nuevo luego de tantos años, de mostrarla a mi hija por primera vez y apenas 8 horas que paseamos por la ciudad bastaron para quedar decepcionados, espero volver algún día y quitarme la mala imagen que me ha dejado por esta ocasión.

Hace ya varios años que no visitaba Madrid y le había yo contado a mi hija de lo bonita que es la capital española, pero vaya que no se ha quedado con muy buena impresión debido a que la Puerta del Sol aún tiene algunos “plantados” y a la gran cantidad de borrachos y drogados que vio por el centro de la ciudad en plena mañana, cabe mencionar que mi pequeña ha paseado por muchas ciudades del mundo a todas horas y jamás había manifestado tal sorpresa y rechazo por algún lugar. En fin que la experiencia mía tampoco ha sido muy buena pues con pocas personas cruce palabra y les puedo decir que 4 fueron muy groseros, les cuento:


Llegamos a Madrid y la pasada por migración fue muy sencilla, el agente simplemente nos miro y dijo: de vacaciones? Respondimos que sí, y con una sonrisa ya estaba sellando nuestros pasaportes, y eso fue todo.

Así las cosas, nos dirigimos hacia la estación del metro en Barajas y al llegar a la máquina para comprar los boletos vimos que no vendía más de 5 a la vez, entonces me acerco a la taquilla y pregunto al dependiente sobre la compra y me responde grosero: “necesita tres de ida y tres de vuelta”; le explico que eso lo entiendo, el asunto es que la máquina no me vende los 6, y responde con un tono desagradable: “necesita tres de ida y tres de vuelta, los quiere sí o no?”. Compré entonces los boletos del metro. Hasta aquí digamos que vamos 1-1 (amable el de migración, grosero el del metro).

Llegamos hasta la Puerta del Sol, caminamos y encuentro un puesto de revistas. Me acerco a comprar alguna y pregunto a la dependiente por alguna que me recomiende y contesta de mal modo: “la que usted quiera!”. Pensé que era idea mía eso de tomármelo a mal, y le insistí la pregunta sobre cuál se vendía más o era la más buscada y dice: “ya le dije que elija la que quiera!!” No pos así quién? Pues no compré nada y vamos 2-1

Llegamos hasta la Opera y me encuentro con que yo no recordaba por cuál calle llegar al Palacio Real, pregunto a una mujer y me dice: “está ahí atrás”, insisto: por cuál lado debo ir? Y ya de plano grosera me contesta: “allá atrás!!” Llevamos 3-1.

Más tarde en la Gran Vía pasamos por una tienda de souvenirs y entro en busca de algo bonito para usar en mi avatar, miro con calma mientras mi marido y mi hija pasean por la calle y toman fotos. Al no encontrar nada que me convenciera, salgo y el dependiente empieza a gritar: “se va sin comprar nada, pues que es eso?!” y así sigue gritando tonterías mientras me alejo.

En fin que con esa experiencia y lo decepcionada que ya estaba mi hija, decidimos regresar al aeropuerto y dejar el paseo por la capital de la Madre Patria para tiempos mejores.