Mi encuentro con David Beckham

Durante los viajes he vivido infinidad de anécdotas de todo tipo, pero ésta tiene un sentido en particular por el antecedente que debo platicarles previo a describir el breve “choque” que tuve con David Beckham en Los Angeles hace algunos meses.

Durante años amenacé a mi marido con irme con David Beckham si no me valoraba, cuando estaba al teléfono y me llegaba a preguntar el clásico ¿con quién hablas? Siempre respondía: “Con David”, así las cosas, siempre ante cualquier situación le mencionaba que estaba o había ido con Beckham a tal o cual lugar. Entonces…

Un día paseando por el Beverly Center en Los Angeles, hacíamos windows shopping y al pasar frente a la tienda de tenis Skechers sale muy rápido un hombre rubio con muletas y choca conmigo, me evade, da la vuelta y sigue. Me quedó quieta y sólo atino a decirle boquiabierta a mi marido: ¡¡¡¡Es Beckham!!!! A lo que él, por supuesto que respondió con toda tranquilidad y una fuerte carcajada, luego de eso sólo dijo: Ajá!

De verdad, es él te lo juro!!, agregué. Y corrí de vuelta, pero por supuesto que los guaruras me veían con ojos de pistola, por lo que no intenté acercarme y sólo le tomé algunas fotos de lejos.

Y de esto me quedan dos cosas: las estrellas de Hollywood no se ven en el Paseo de la Fama, sino en las tiendas; y que en persona el afamado futbolista no es tan alto como imaginaba, pero de qué es guapo… lo es!!! Y mucho!!