lunes, 14 de febrero de 2011

Aniversario en Quinta las Acacias

Pasan los años y los regalos de aniversario de bodas son casi siempre los mismos: chocolates, dulces, flores, cenas, perfumes, etcétera. Pues en esta ocasión, para festejar el 14 aniversario de bodas fuimos a pasar una noche al Hotel Boutique Quinta las Acacias, que se encuentra en la misma ciudad dónde vivo, Guanajuato. Les contaré todo lo que se pude contar, o sea… lo que es clasificación A.

Luego de una mañana normal de trabajo, nos dirigimos al Hotel Quinta las Acacias. Nos recibieron con una deliciosa margarita de jamaica, luego pasamos a una terraza donde degustamos tapas de pimiento, selección de quesos y vino, bajo el atardecer y teniendo como marco el cerro de la Bufa. Entonces pensé en tantos años que tengo de vivir en Guanajuato y hasta ahora noté la gran tranquilidad que hay en esa zona de la ciudad.

Un poco más tarde, la hermosa suite Frida nos esperaba. Inmensa, comodísima, finamente decorada y con una gran vista. Sala, amplio pasillo que llevaba hasta la habitación, baño enorme con amenidades de Crabtree & Evelyn ¡todo un lujo!, y jacuzzi para dos, obvio! Las campanadas del templo aledaño sonaban delicadamente cada hora y más que molestar, dan un toque muy original a la estancia.

Justo a las 8 pm, la cena… bueno… no hay palabras para describirla: un rinconcito acogedor en medio de la amplitud del lugar, la música del Ensamble Musso y las velas que iluminaron lo que fue una fabulosa cena. La chef nos dio la bienvenida y explico el menú que había elegido esa noche “especialmente para nosotros”: tostaditas de ceviche de jícama con mezcal, sopa tarasca, mole de café y churros caseros con cajeta. La noche estuvo de nuestra parte, ni aire ni frío, que suertudos!!

Al volver a la suite, luego de la gran experiencia que fue la cena, velas, pétalos de rosa, fruta y una cama que… ya no les puedo contar más, mejor pasen a ver las fotos que tengo en mi galería de Flickr.

Al día siguiente, el desayuno en la habitación justo a la hora que lo había yo pedido. ¡Eso es servicio!

Ya sólo me resta contarles que todo esto no fue planeado por mí, sino por lar concierge de Hoteles Boutique, quien de verdad de esmeró porque todo estuviera perfecto.