Viajes de última hora, con gran encanto

Un martes llega mi hija de la escuela con el aviso de que no habría clases jueves y viernes, me dice con una carita de niña que jamás sale a pasear: “Mami… ¿alcanzamos a planear viajecito?” ¿Qué puede hacer una madre ante tal situación? Sólo plantarse ante la computadora y buscar la mejor opción para aprovechar esos días libres inesperados. Un lugar cercano y divertido… Ixtapa!!!

Al siguiente día en la tarde hicimos maletas y por la noche ya íbamos rumbo a Ixtapa-Zihuatanejo, que es la playa más cercana a la ciudad dónde vivo (Guanajuato).

Eso de planear un viaje en un solo día sin duda tiene un gran encanto, porque lo inesperado sorprende y gusta. Pensar que lo que se suponía fueran días como todos, con el trabajo, tareas y obligaciones, en un abrir y cerrar de ojos se convirtieron en tranquilidad, mar, sol, diversión, comida rica y paseos, tiene su toque de pecado.

Nosotras optamos por viajar en autobús, pues yo no tenía la menor intensión de conducir por cerca de siete horas; y nos hospedamos en Melía Azul Ixtapa, un hotel que ya conocíamos y que nos encanta, además encontramos muchas novedades en él, de las que les contaré en el siguiente post.

Considero que cuando haces un viaje de última hora, todo es tan rápido y de improviso, que suele ser aún más disfrutable que los planeados con mucha anticipación. A veces, repasar tanto lo que harás y verás en un viaje, hace que al llegar ya no sea tan placentero, pues lo tenemos todo ya muy visualizado; pero cuando no lo esperabas, es simplemente… encantador!!