miércoles, 6 de octubre de 2010

Visitar o no países lejanos con niños

Los que viajamos somos testigos continuamente de cómo hay personas que van de vacaciones hasta con bebés recién nacidos a lugares muy lejanos; y niños de apenas unos cuántos años van y vienen en aviones por decenas de horas y luego deben acostumbrarse a cambios de horario, comidas y ritmo de vida diferentes y parece no afectarles ni a ellos ni a los padres. Por otra parte, también he visto padres angustiados en vuelos donde el bebé comienza a llorar al despegue, niños desesperados en los aviones, padres enojados entre ellos por causa de que los niños ya quieren regresar al hotel, no quieren comer o están fastidiados.

A todo esto, tengo una opinión muy personal al respecto y se basa precisamente en mi forma de vida.

Algunos opinan que se puede y se debe viajar con niños a países y lugares lejanos y hasta te dicen “sí se puede, fulanito llevo a sus hijos a…”, y estoy de acuerdo en parte, ya que los niños se habitúan fácilmente; sin embargo, si me baso en mi forma de vida reconozco que hacer un viaje largo y lejano requiere mucho esfuerzo de ambos (mi marido y yo) sobre todo en ahorrar el dinero suficiente y buscar las fechas precisas en que todos podamos abandonar ocupaciones por lo menos por 15 días.

Cuando mi hija era muy pequeña, además de la cuestión económica y de tiempo, pensé en los demás pros y contras: viajar en familia, qué comería la bebé, enfermedades que podría adquirir, cambio de horario, interés de ella por los atractivos turísticos del país a visitar, carreola, biberones, pañales, en fin que fueron a mi forma de ver las cosas más contras que pros.

Considerando que se gasta muchos en los viajes largos preferí dejarlos para cuando ella estuviera mayor, comiera de todo, fuera más independiente, consciente de lo que vería y pudiera recordarlo.

Así las cosas, acepto que el principal impedimento para realizar viajes largos con mi hija cuando era más pequeña, fue el económico; porque quizá si tuviera mucho dinero no me habría importado hacerlos si después podría regresar cuantas veces quisiera, pero “mi realidad” es que visito un país y pueden pasar muchos años antes de que me sea posible regresar, por eso quiero disfrutarlo al máximo cuando logro estar allá.

¿Qué hicimos entonces? Tanto mi marido como yo, somos muy vagos, pero al nacer mi hija decidimos que retomaríamos los viajes poco a poco y cada vez más lejos. Y así lo hemos hecho, primero viajes cercanos, luego nacionales más lejanos, hasta que por fin la llevamos a Norteamérica varias veces, y ahora está por realizar su segundo viaje a Europa y tiene 11 años de edad.

Mi conclusión: De que se puede, se puede, pero no porque lo hacen unos lo deben hacer todos. Creo que definitivamente cada caso es diferente y es sobre todo una decisión de familia. Habrá quienes se atreven y pueden, quienes pueden ($$$) y no se atreven, en fin.