Alegrías y decepciones en el Cervantino

Son pocos los días que lleva el Festival Internacional Cervantino y ya tengo sentimientos encontrados al respecto, por una parte los magníficos espectáculos que he podido ver hasta el momento; pero por otra parte me encuentro con grandes decepciones con las que no me queda más que aceptar que siento pena ajena.

De lo mejor, la presentación en el Auditorio del Estado de la compañía taiwanesa de danza contemporánea Cloud Gate Dance Theatre, con una “superbe” mezcla de danza clásica, moderna y contemporánea. Original trabajo dancístico que muestra su total inspiración en la filosofía taoísta. Luego, la celebración llevada a cabo la noche de ayer en la Alhóndiga de Granaditas con la presencia de de Wynton Marsalis, Lincoln Center Jazz Orchestra, el trompetista argentino Diego Urcola, el pianista gaditano Chano Domínguez, el saxofonista y clarinetista cubano-estadounidense Paquito D'Rivera, el baterista mexicano Antonio Sánchez, el arpista colombiano Edmar Castañeda, el cantante de flamenco Blas Córdoba, el bailarín de flamenco Daniel Navarro, el bailarín de tap Jared Grimes y el percusionista de flamenco Manuel Masaeda. Qué noche tan “sabrosa”, pues nos llevaron del swing al jazz, pasando por el tango, el boleto, el flamenco, el blues, el canto nuevo y un gran homenaje a México con canciones como La Llorona, El Sinaloense y Estrellita.

Paquito D’Rivera con gran simpatía, como siempre, hace muy buenas bromas y toca muy buena música, así que es una gran experiencia verlo, ya he tenido oportunidad de estar en sus presentaciones en otras ocasiones y es maravilloso. Y qué decir de todos los demás, de algunos yo no “tenía el gusto”, pero que grata sorpresa me llevé.

Por otra parte, las decepciones son muchas también, comenzando por la caótica situación de esta ciudad. Llegué a Guanajuato en 1991, pero antes de esa fecha ya había vivido bastantes Cervantinos y no recuerdo alguno como éste, en que la ciudad no está dando “su mejor cara” con calles cerradas por reparación, cascajo en la subterránea, paredes grafiteadas, paredes descarapeladas que a leguas de ve que no han terminado su rehabilitación, como es el caso de San Roque que además es escenario de varios espectáculos.

Otra gran decepción fue la visita a las Casas de Querétaro y Chihuahua, en las que esperaba encontrar información turísticas, exposición y venta de artesanías, y muestra gastronómica “decente”, pero a cambio encontré nula folletería e información que invite al visitante, pobre exposición de artesanía, y ni qué decir de la muestra gastronómica que en mi opinión deja mucho que desear. En el caso de la Casa de Querétaro sólo una persona da informes y mal, pues no me supo decir si aún había lugar para los talleres, por ejemplo. Además habrá varios espectáculos ahí, pero me dice que sólo se aceptará la asistencia de 65 personas, los que lleguen primero, o sea que si te alistas para ir puede ser que ya no encuentres cupo luego de haberte desplazado hasta allá. Yo me pregunto: no será mejor dar boletos antes del evento, así la gente va a la segura. Y ni qué decir de su muestra gastronómica, que constó de trozos de tostadas con nopales o queso, mini tartas y mantecado, a lo que también le pongo el “pero” pues estoy segura que hasta el rincón más alejado de este país cuenta con delicias dignas de presumirse. Luego pasé a la Casa de Chihuahua, más triste aún que la primera, en la que me contaron se hace venta diaria de burritos con guisados.

Y hablando de comida, anoche estuve en el centro de la ciudad como a las 11 y ya algunos restaurantes estaban cerrados… Hellooooo!!! señores restauranteros. No era exagerada la cantidad de gente en las calles y los puestos de tacos, tlacoyos y las pizzas estaban a reventar.

En fin, el Festival Internacional Cervantino apenas inicia y seguiré deambulando por aquí.