jueves, 22 de julio de 2010

La sensación al ver un Van Gogh

En el Museo d'Orsay, París
Hace un tiempo me preguntaron qué pintura me ha causado mayor impresión y por qué, entonces respondí brevemente que La Habitación de Van Gogh por su historia, entonces prometí una explicación más extensa.

Amo la pintura y me considero afortunada porque he podido pasear por algunos de los mejores museos del mundo: Metropolitano de Nueva York, Louvre y D’Orsay de París, Prado de Madrid, British Museum en Londres, y varias exposiciones más en lugares como Bellas Artes de la Ciudad de México, en Amsterdam y Venecia, entre otros sitios.

Obras maravillosas, “enormes” (no precisamente por su tamaño) y que remueven sentimientos, de muchos y de los más famosos pintores en la historia; pero para mí, Vinvent Van Gogh es el que ha logrado mover en mi ciertas fibras que no podría explicar con palabras.

Por años vi sus obras en televisión, libros y revistas, pero el día que logré ver un Van Gogh frente a mí fue una sensación hermosa, nada qué ver con las imágenes impresas: ver el relieve y perfección en los trazos, y saber qué es de aquella personas cuya tormentosa historia todos conocemos, es simplemente ¡inexplicable!

Pero de todas sus obras, La Habitación es mi favorita por su historia: Van Gohg pintó tres cuadros casi idénticos. El primero se encuentra en el museo Van Gogh de Ámsterdam, fue ejecutado en octubre de 1888 y quedó dañado tras una inundación. Un tiempo después, el pintor realiza dos copias: una, de mismas dimensiones, que está en el Art Institute de Chicago; la otra, está en el museo d’Orsay, realizada para su familia en Holanda, que es de tamaño más reducido. En una carta a su hermano Théo, Vincent explica que quiere expresar la tranquilidad y resaltar la sencillez de su dormitorio mediante el simbolismo de los colores.