lunes, 19 de julio de 2010

Expo Guanajuato Bicentenario



Ya he tenido la oportunidad de recorrer parte de las instalaciones de la Expo Guanajuato Bicentenario, que se encuentra a unos kilómetros de la ciudad de Guanajuato en la carretera hacia Silao. Salvo algunos detalles en la construcción y su cuidado, el lugar me agradó.

La cita para la inauguración era a las 11 de la mañana del sábado 17 de julio, hora en que se llevaría a cabo el acto oficial con el Presidente de México Felipe Calderón.

Una larga fila de autos nos dio la bienvenida en el único punto de acceso, a eso de las 9 de la mañana. El Estado Mayor, soldados y policías vigilaban y poco a poco fuimos pasando. Una vez estacionado el auto noté ahí mismo que curiosamente los espacios para personas con capacidades especiales son los más retirados de la entrada y que además estaban ya todos ocupados. Entramos por una puerta lateral, donde lo primero que vimos fue baños y escombro. Luego, al centro de la Expo un enorme espacio ya listo y casi lleno para el acto. Rápido nos hicieron entrar y para entonces yo enviaba mensajes, tuits y hacía llamadas sin problema, pero en cuanto se escuchó el arribo del helicóptero presidencial todos los celulares dejaron de funcionar, era entonces necesario buscar algún espacio dónde con muchos problemas lograban salir alguno que otro mensaje. Sobre los discursos no haré comentario alguno, pues eso está ya en todos los periódicos y noticieros.

La presentación del ballet de Amalia Hernández y la voz de Fernando de la Mora llegaron a dar el buen toque al evento. Lástima que una vez que se retiró el Presidente, pocos y con dificultad pudimos disfrutar de la segunda parte del espectáculo, pues todos comenzaron a moverse y al ver que no podrían salir del área acordonada ni para ir al baño, hubo mucha molestia. Gente caminaba de un lado para el otro sin nadie que les indicará o asesorará en cuando a la logística. Para entonces yo ya había visto varios detalles en el lugar que denotaban las prisas con que fue terminado y el poco cuidado que hubo en su limpieza.

Una vez que el Presidente se retiró, por fin mi celular volvió a la vida y pudimos pasar a los pabellones. Fabulosas piezas e instalaciones museísticas modernas y bien cuidadas, aunque algunas aún con olor a solventes fue lo que encontramos en cada una de las salas visitadas.

La Expo Guanajuato Bicentenario es muy grande y en un día no es posible recorrerla; además, dado que están planeados varios eventos hasta el 20 de noviembre, mi recomendación es ir por lo menos tres veces para poder apreciar todo lo que hay en su interior.

Por la noche, asistí al concierto de Chayanne, el que estuvo de mucho ambiente y logró una gran convocatoria. Evidentemente se dieron cita muchísimas de sus fans que incluso viajaron desde otras partes de la República Mexicana tan sólo para verlo. Cambios de vestuario, mucho baile y miles de chicas coreando sus canciones, es lo que encontré. Mi observación: nadie le dijo a Chayanne que “la neta” del día era “Guanajuato”, pues en varias ocasiones agradeció a Silao la invitación, se dijo contento de estar en Silao y así mencionaba y mencionaba el nombre de esa ciudad.