martes, 2 de marzo de 2010

El cliente es primero

Juan Ibáñez, escritor, guionista y director de cine guanajuatense, decía: “En Guanajuato no venden, les compran”; y qué mejor manera de comenzar este post que con esta maravillosa frase, que creo sigue vigente hasta el día de hoy, y se puede aplicar no sólo a la entrañable Cuévano de Ibargüengoitia, sino a todo el mundo.

Cuando pagamos por un producto o servicio, sea cual sea su costo, merecemos ser tratados de la mejor manera. Empresas, funcionarios y empleados, comprendan de una vez que si tienen trabajo y empresa es gracias a nosotros, los consumidores.

Pero muchas veces somos nosotros mismos, los que compramos, quienes excusamos los malos tratos recibidos, diciendo: “pero me lo dieron bien barato”, “es que estaba de oferta”, “me contestó feo, pero es el único lugar donde encontré”. ¡No nos hacen un favor! estamos pagando; y si se trata de un servicio público, también lo hemos pagado con nuestros impuestos. Además, hasta un favor se debe hacer de buena manera.

Ya sea que nuestra compra sea de millones o de centavos, merecemos y no debemos exigir porque debe estar implícito, el buen trato. Pero por otra parte, qué podemos esperar de empleados cuyos jefes son “un asco”. Considero que este fenómeno se presenta más en empresas muy establecidas, que se sienten seguras y por lo tanto les vale lo que opinen de ellos.

La economía se mueve gracias a todos, desde el que compra un alfiler hasta el que compra una mansión; desde el que se hospeda en hostal, hasta el que se hospeda en hotel boutique. Incluso si el cliente es "fregón", siempre habrá una forma de "mandarlo lejos", con una sonrisa y de buen modo.

Así también debo reconocer a las nuevas empresas que se están esforzando por mejorar cada día su servicio.