domingo, 7 de febrero de 2010

Encuentro con un delfín

Era una tarde, y el calor apremiaba en Ixtapa. Prestos llegamos a la cita 20 minutos antes de las 4 pm, como nos lo habían indicado. Nos sentamos un rato y vimos a los bellos delfines nadar, luego caminamos y en el estanque último, una madre nadaba con su bebé delfín al lado.

Llegó el entrenador y en una rápida plática nos hablo de los delfines y dio algunas indicaciones, como dónde no debíamos tocarles, pues son zonas muy sensibles: ojos, oídos, etc. Luego, algunas preguntas y respuestas, y pasamos a colocarnos los salvavidas. Estábamos listos para entrar al agua.

Tranquilos bajamos por las escaleras del estanque y un suspiro salió sin querer al sentir lo frío del agua. Nos acercamos hasta el centro y en un momento, ya estaba Chocho frente a nosotros, con esa carita que parecía siempre sonreír. Chocho mide más de 3 metros y es un delfín maduro.

Nos pidieron que nos quedáramos separados unos de otros para que Chocho pudiera nadar entre nosotros, y así lo hicimos. Sentir que ese amigable y gran pez venía justo a mí, me hacía soltar una nerviosa risa de vez en cuando, pero pronto tomé confianza y comencé a acariciarlo cada vez que pasaba junto a mí: piel suave, lisa y cálida, que mis manos rosaban rápidamente.

Eramos un grupo de 5 personas (mi esposo, mi hija, mi sobrino, una chica desconocida y yo), y las bromas no se hicieron esperar: “Chocho canta mejor que yo”, “Muerde, pero no traga”. Luego pasamos a los besos y abrazos, uno por uno nos fuimos aproximando para tener la oportunidad de un mayor acercamiento, sin pensarlo mucho le di un beso sincero, pues me había regalado esa bella e inolvidable experiencia.

Después de casi media hora en el agua, nos despedimos de Chocho, y así... nos quedamos con su recuerdo.

Este "Encuentro con delfines" ocurrió en Delfiniti de Ixtapa: www.delfiniti.com