sábado, 5 de diciembre de 2009

Cuando comencé a viajar

Tenía unos 13 años de edad cuando mi madre me permitió ir a visitar a unos familiares en la Ciudad de México; me llevó hasta la Central de Autobuses y esperó a que el camión partiera, y cuando llegué al Distrito Federal, ya me espera un tío.

En esa primera aventura en solitario, comprendí que eso de viajar era lo que más me gustaba hacer. Al siguiente período vacacional, regresé; y en pocos meses ya había visitado a cuanta parentela me encontraba que viviera en otra ciudad.

Descubrí que visitar a los parientes era una forma extremadamente económica de viajar. Lo único que debía hacer era llamarlos para avisarles que “tenía muchas ganas de verlos”, y entonces no faltaba el conmovido que hasta para los pasajes me daba. Me esperaban en la Central de Autobuses, me paseaban y llevaban a comer y realmente se esmeraban porque tuviera una agradable estancia.

Así pasé mis primeros años de viajera: viviendo en la ciudad de Aguascalientes, y visitando Querétaro, la Ciudad de México, Monterrey, Reynosa, Río Bravo, Acapulco y más, durante las vacaciones y los puentes escolares.

Ya después vinieron muchos más viajes y años después, la primera gran salida al extranjero, la cual no hice a Estados Unidos, que es lo más común para los mexicanos, sino que me fui hasta Islandia.