Yo siempre he dicho, que todo en la vida es enseñanza, y no soy de las personas que no van a algún lugar porque no hay quien las acompañe, para nada. Ahora viajo en familia y todos contentos, pero hace años, llegué a viajar sola y es una práctica que recomiendo ampliamente.
Viajar sola significa hacer tu equipaje sin preguntar a nadie qué llevar, tomar tu camión o taxi hasta la central de autobuses o aeropuerto, o en su caso voltear para decir adiós a quién te ha ido a despedir. La sensación al agitar la mano muchas veces es más de quererse regresar, pero en mi caso siempre han podido más las ganas de ir que de quedarme.
Llegar a tu lugar de hospedaje y decidir qué visitarás por día, recorrer las calles, ir a museos y comer sola; aunque en algunos sitios no ha faltado la conversación amena con algún otro solitario que te encuentras por ahí.
Es cuestión de carácter, creo yo. Algunas (sobre todo mujeres) no se animan a viajar solas, pero de verdad que es una experiencia fascinante. Pero si de plano no te atreves, hay buenos tours para solteros (nunca fui en uno, pero sé que son buenos), que son un poco más caros, claro que será así, pero tienes la ventaja de que vas con las mismas personas por todo el viaje y como todos van en tu misma condición, pues podrán surgir buenas amistades.


















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