jueves, 22 de octubre de 2009

Papalote Museo del Niño para todos


He tenido la fortuna de visitar museos similares al Papalote Museo del Niño de la Ciudad de México, en otras partes del mundo; y con todo orgullo puedo asegurar que éste, está mejor incluso que los demás en varios aspectos, aunque también reconozco que hay puntos en los que queda por debajo de los demás.

Atractivos, diversión y atención son excelentes en El Papalote, a donde no sólo encuentras sorpresas para niños, también los adultos nos maravillamos y aprendemos enormemente.

Su planetario y sala Imax definitivamente me han gustado más que en otras partes del mundo. Por ejemplo, conocí la Geoda en la Cité des Sciences y el planetario del Museo de Historia Natural en Nueva York, por mencionar sólo dos, y no cabe duda que en El Papalote ambas pantallas son magnificas.

Las dos veces que lo he visitado me ha parecido que permiten la entrada de más gente de la que debería desplazarse por el lugar, y además me hizo falta una buena cafetería para comer, pero de ahí en más, todo está muy bien.

Para los niños todos los rincones son interesantes y divertidos, como el juego de agua que se encuentra en el exterior, el arenero y la sala de comunicaciones, donde se hace un buen despliego de equipo técnico que permite el fácil entendimiento del funcionamiento de los medios de comunicación. Sin duda esa sala debe ser una de las más visitadas.

Actividades manuales y entretenimiento también están presentes. Por ejemplo, en una de nuestras visitas, mi hija hizo un títere muy simpático con la ayuda de los jóvenes entusiastas que atienden el lugar.

Por cierto, a esos jóvenes asistentes también debo felicitarlos, pues tuve contacto con algunos de ellos y están bien capacitados para responder a los cuestionamientos de la gente. Nada qué ver con los chavos que están en Explora en la ciudad de León, Guanajuato, donde no se enteran de nada.

Mi recomendación es que todo niño (y adulto) debe conocer el Papalote Museo del Niño, donde se aprende con diversión.