lunes, 26 de octubre de 2009

Espectáculos para niños, aptos para adultos

Definitivamente las cosas han cambiado, recuerdo que cuando era niña los espectáculos a los que asistía, que eran pocos por cierto, nos entretenían y hacían reír, pero los adultos se aburrían enormemente, era un martirio para ellos, “su cruz” como diría mi abuela. Había que llevar a los chicos (me vi muy sudamericana escribiendo “chicos”), a algún lado y no tenían más que aguantar la hora y cachito que durará aquél show; pero ahora hay mucha más oferta de eventos para niños, a donde los adultos también asistimos con gusto.

Este tema lo tomo ahora que hace apenas unos días estuve con mi hija en el espectáculo de Luis Pescetti, que con motivo del Festival Internacional Cervantino, dio en la Alhóndiga de Granaditas. Fue una noche tranquila, pese a que un día antes en el mismo lugar el frío llegaba a los huesos. Ese lunes el clima dio una pausa para que los chicos (again?!) disfrutaran más.

Si me preguntan mi opinión sobre el espectáculo y les escribo como adulta, dejando a un lado el sentir de mi hija y lo divertido que ella lo pasó; les puedo contar que me resultó totalmente desestresante; fue un poco más de una hora en la que bailé, canté y me moví dejando de lado el qué dirán, haciendo propiamente un poco (o tal vez mucho) el ridículo, pero no ése ridículo que denigra, sino el que permite divertirse dejando de lado las inhibiciones, reír y reírse de sí mismo, reír y reírse de los demás, dejar que tus hijos se rían contigo y de ti: totalmente terapéutico y agradable.

Llevar ahora a los chicos (ya sé porque ahora tengo esa palabra pegada, pues la tomé de Pescetti) a presenciar un espectáculo definido como “para niños”, ya no es más una carga, considero que es un momento para compartir y dejar el pesado mundo atrás por un rato.