lunes, 12 de octubre de 2009

Conociendo a los ingleses en Cambridge

Una de las ciudades más famosas de Inglaterra, Cambridge, gracias al prestigio de su universidad principalmente, fue mi hogar por una larga temporada en la que permanecí allí estudiando inglés.

Recuerdo aquella mañana en la que tomé el vuelo desde la Ciudad de México con rumbo a Nueva York; era la primera vez que salía del país, y para colmo iba sola. De eso ya hace varios años, en mis tiempos de estudiante. En Nueva York estuve sólo por 3 horas, y de ahí fui a Islandia, donde permanecí por 3 días; para después tomar otro vuelo hasta Londres. ¿Por qué tanta parada? Era el vuelo más barato, pero además lo agradecí porque de esa manera conocí Reyjavik, la capital islandesa.

Cuando llegué a Londres, ya me esperaba con un letrero con mi nombre, un hombre enviado por la casa donde me hospedaría. Mi llegada a Cambridge fue de noche y no pude ver mucho.


Otro día por la mañana, saludé a la familia y salí a dar un paseo por el rumbo. Era domingo y me sentía, entre cansada, con hambre y sola; pero elegí estudiar inglés en un país donde el acento es por demás difícil para los mexicanos, así que más valía comenzar a adaptarme.

Mi primer día en Cambridge transcurría entre calles solas, un clima frío a pesar de ser pleno verano, y letreros de “fish and chips”. Así llegué hasta un supermercado; y qué mejor lugar para conocer un país que su supermercado. Así te das cuenta de lo que comen y compran, observas a la gente y puedes ir “tanteando” el panorama.

De primera vista lo que me llamó la atención fue que los plátanos estaban extremadamente verdes, que había fruta que jamás en mi vida había visto y un gran surtido de comida congelada.

Deambulando de un lado para otro, descansando y conversando con la familia de la casa donde viviría por un tiempo, fue que pasó mi primer día en Gran Bretaña.
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