lunes, 21 de septiembre de 2009

Las pirámides de Teotihuacan

México
Teotihuacan se encuentra a unos 50 kilómetros de la Ciudad de México, y es un lugar fabuloso que debes visitar en tu próxima estancia en la capital del país. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1987 y es la zona arqueológica más visitada del país.

Su pieza más importante es la Pirámide del Sol, que tiene más de 60 metros de altura. Su punto más alto, al que se llega después de subir una buena cantidad de angostos escalones, es visitado por mucha gente para recargarse de energía. Llegar hasta allá y sentarse a admirar el valle, es simplemente inexplicable. Se dice que cuenta con 365 escalones, uno por cada día del año; la verdad, no los conté, aunque sí llevaba la intención de hacerlo, a la mera hora se me olvidó por concentrarme en no perder el equilibrio, disfrutar del lugar y sortear a la gran cantidad de gente que subía y bajaba al igual que yo.

Luego de la Pirámide del Sol, fuimos a la Ciudadela (llamada así por los españoles) y recorrimos con calma la Calzada de los Muertos, ¿quién le puso ese nombre? Pues los investigadores que concluyeron que las piezas que flanquean la calle eran tumbas. Así llegamos al Palacio de Quetzalpapalotl, donde nos encontramos con murales muy bien conservados. Justo a un lado está la Pirámide de la Luna, que es la segunda pieza más grande e importante de esta zona arqueológica. Se dice que este lugar sirvió para realizar ceremonias en honor a Chalchiutlicue, la diosa del Agua que estaba relacionada con la luna.

De ahí nos llevaron al Templo de Quetzalcóatl, donde, además de ser un bellísimo lugar, se presenta un fenómeno interesantísimo: hay un punto desde donde se amplifica el sonido. Se dice que es porque ahí se paraba la persona que dirigía el mensaje a los asistentes, así que esta persona hablaba y el sonido rebotaba en todas partes, y así lo escuchaban perfectamente.

Durante el tour, nos contaron que las excavaciones continúan, por lo que cada vez se tiene mayor información del lugar; por cierto, pese a todo esto, aún se desconoce el nombre original y la etnia que lo fundó.

Esta es sólo una probadita de lo que encontrarás en tu visita a Teotihuacan, la que no debes dejar pasar.